lunes, 1 de febrero de 2010
Proceso de elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

En virtud del artículo 68 de la Carta de las Naciones Unidas, se creó la Comisión de Derechos Humanos, a este organismo, estructurado por 18 representantes de Estados miembros de la Organización, se le encomendó la elaboración de una serie de instrumentos para la defensa de los derechos humanos. Dentro de la Comisión se creó un Comité formado por ocho miembros, que serían Eleanor Roosevelt (Estados Unidos), René Cassin (Francia), Charles Malik (Líbano), Peng Chun Chang (China), Hernán Santa Cruz (Chile), Alexei Pavlov (Unión Soviética), Lord Dukeston/Geoffrey Wilson (Reino Unido) y William Hodgson (Australia). Fue también de especial relevancia la intervención de John Peters Humphrey, de Canada, director de la División de Derechos Humanos de la ONU.
El proyecto de Declaración se sometió a votación el 10 de diciembre de 1948 en París, y fue aprobado, por los que entonces eran los 58 Estados miembros de la Asamblea General de la ONU, con 48 votos a favor y las 8 abstenciones de la Unión Soviética, de los países de Europa del Este, de Arabia Saudí y de Sudáfrica. Además, otros dos países miembros no estuvieron presentes en la votación.
Aunque la declaración se había convertido en un estándar compartido por naciones de todo el mundo, no poseía valor legal, por lo tanto desde 1948 hasta 1966 la principal tarea de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas fue la creación de un cuerpo de leyes internacionales basadas en la Declaración.
La Comisión de Derechos Humanos produjo dos documentos principales, El Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos y Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, los cuales se convirtieron en leyes internacionales en 1976.
Hoy en día los 192 países miembros de las Naciones Unidas han adoptado la Declaración Universal de los Derechos Humanos y existe un cuerpo de leyes internacional para protegerlos.
Aunque los D.D. H.H. existen, son reconocidos al menos en principio y forman el alma de las constituciones de muchos países, sin embargo, la situación real en el mundo dista mucho de los ideales concebidos en la declaración. Para muchos, la realización completa de los Derechos Humanos es una meta remota e inalcanzable. Es incluso difícil hacer cumplir las leyes internacionales sobre D.D.H.H. y llevar a cabo una queja puede requerir años y una gran cantidad de dinero. Las leyes internacionales ejercen una función restrictiva, pero no son suficientes para promocionar una protección adecuada, como lo demuestra la cruda realidad de abusos perpetrados a diario. La discriminación es algo desenfrenado y se encuentra a la orden del día por todo el mundo. Miles de personas están en prisión por decir lo que piensan. La tortura y el encarcelamiento por motivos políticos, a menudo sin juicio de por medio, están a la orden del día y se permiten y llevan a cabo incluso en países democráticos. 27 millones de personas viven en esclavitud, más del doble que la cantidad máxima alcanzada durante la época de la trata de esclavos. Y más de mil millones de personas no tienen acceso a una educación. Dada la magnitud de las violaciones de los D.D.H.H. no es de extrañar que el 90% de la gente sea incapaz de nombrar más de 3 de sus 30 derechos.
El proyecto de Declaración se sometió a votación el 10 de diciembre de 1948 en París, y fue aprobado, por los que entonces eran los 58 Estados miembros de la Asamblea General de la ONU, con 48 votos a favor y las 8 abstenciones de la Unión Soviética, de los países de Europa del Este, de Arabia Saudí y de Sudáfrica. Además, otros dos países miembros no estuvieron presentes en la votación.
Aunque la declaración se había convertido en un estándar compartido por naciones de todo el mundo, no poseía valor legal, por lo tanto desde 1948 hasta 1966 la principal tarea de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas fue la creación de un cuerpo de leyes internacionales basadas en la Declaración.
La Comisión de Derechos Humanos produjo dos documentos principales, El Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos y Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, los cuales se convirtieron en leyes internacionales en 1976.
Hoy en día los 192 países miembros de las Naciones Unidas han adoptado la Declaración Universal de los Derechos Humanos y existe un cuerpo de leyes internacional para protegerlos.
Aunque los D.D. H.H. existen, son reconocidos al menos en principio y forman el alma de las constituciones de muchos países, sin embargo, la situación real en el mundo dista mucho de los ideales concebidos en la declaración. Para muchos, la realización completa de los Derechos Humanos es una meta remota e inalcanzable. Es incluso difícil hacer cumplir las leyes internacionales sobre D.D.H.H. y llevar a cabo una queja puede requerir años y una gran cantidad de dinero. Las leyes internacionales ejercen una función restrictiva, pero no son suficientes para promocionar una protección adecuada, como lo demuestra la cruda realidad de abusos perpetrados a diario. La discriminación es algo desenfrenado y se encuentra a la orden del día por todo el mundo. Miles de personas están en prisión por decir lo que piensan. La tortura y el encarcelamiento por motivos políticos, a menudo sin juicio de por medio, están a la orden del día y se permiten y llevan a cabo incluso en países democráticos. 27 millones de personas viven en esclavitud, más del doble que la cantidad máxima alcanzada durante la época de la trata de esclavos. Y más de mil millones de personas no tienen acceso a una educación. Dada la magnitud de las violaciones de los D.D.H.H. no es de extrañar que el 90% de la gente sea incapaz de nombrar más de 3 de sus 30 derechos.
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